Teníamos un libro escrito de cinco capítulos y teníamos que ilustrarlo pero no sabíamos nada de dibujo así que pedimos ayuda a los niños para que lo ilustraran y poder editarlo. Cinco grupos, cinco capítulos, cinco grupos de ilustraciones. Con la aplicación de biodanza lográbamos la confianza y el estado de apertura y complicidad con los chicos. Luego leíamos el capítulo a ilustrar. Por último, comentábamos el capítulo leído y promovíamos su ilustración desde la libertad de expresarse puesto que ellos nos enseñaban a nosotros cómo hacerlo. No debían preocuparse en entender, solo en sentir y expresarse...
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